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Jóvenes conciliadores de La Guajira dan la bienvenida a migrantes en el Día del Refugiado

120 jóvenes de La Guajira, entre migrantes venezolanos, colombianos retornados y comunidades de acogida, indígenas y mestizos, formalizaron un pacto por los derechos de los migrantes el 16 de junio en el barrio Parrantial de Maicao.
Tras cinco meses de preparación y capacitación en derechos humanos, resolución de conflictos,  pintura y danza, estos jóvenes consagraron su pacto por los derechos de los migrantes y su papel como conciliadores comunitarios para la integración social y la convivencia.

Con miras a la conmemoración del Día Internacional del Refugiado, el programa de jóvenes conciliadores, liderado por la Fundación Anasziruma en el marco del programa Conectando Caminos por los Derechos, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) e implementado por Pact, ABA ROLI, Freedom House e Internews,  realizó un recorrido por algunos de los murales pintados recientemente por los jóvenes, por la sede de estos jóvenes conciliadores, denominada Techo Juvenil, y culminó con el encuentro de los jóvenes, su danza y la firma del Pacto en el asentamiento Parrantial, a donde pertenece uno de los grupos juveniles participantes.

Esta iniciativa tiene como objetivo la integración de los jóvenes migrantes y la promoción de su liderazgo en procesos de convivencia, resolución de conflictos y cohesión social entre la población migrante, colombianos retornados y población de acogida. Para Danilo Castillo, coordinador del proyecto en Anasziruma, “la formación de los jóvenes ha contribuido de manera significativa a la integración social de jóvenes migrantes y retornados en las comunidades receptoras de Maicao y Riohacha, y se ha convertido en ejemplo de cómo los jóvenes pueden generar entornos protectores para los niños, niñas y adolescentes migrantes y retornados”.

Con las capacitaciones recibidas, los jóvenes, algunos de ellos pertenecientes a la etnia wayuu, realizaron acciones de integración y cohesión comunitaria en sus barrios Mano de Dios, Montecarlos y Parrantial, de Maicao, y Brisas del Norte, Villa del Sur y La Bendición, de Riohacha. Ahora sus comunidades cuentan también con líderes juveniles que pueden brindar orientación para el acceso de todas y todos a los servicios del Estado, entre ello, su registro al Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos.

En sus talleres para poner en común las necesidades de los jóvenes migrantes, los chicos manifestaron la falta que les ha hecho escuchar la palabra “Bienvenido o bienvenida”. Por eso, con el apoyo del programa, los jóvenes se dieron a la tarea de crear seis murales, 3 en Riohacha y 3 en Maicao, para darles la bienvenida en español y en wayuunaiki. Entre ellos, dos murales son emblemáticos para los jóvenes: el de Villa del Sur, asentamiento de Riohacha, donde tuvieron que construir el muro con apoyo de la comunidad, pues no existía pared de cemento, y el de Paraguachón, lugar de paso de toda persona venezolana que migra a Colombia a través de La Guajira.

Para Francisco Sangroni, joven migrante, “Al hacer el pacto, como jóvenes que somos, recordamos que tenemos derechos y no debería existir ninguna frontera para hacerlos posibles. Debemos tener nuestro derecho a la salud, a la educación, a la identidad, a una buena alimentación, a un techo digno. Podemos mostrar que esto puede ser visto no solo por la juventud, sino por la sociedad entera”.

Conectando Caminos por los Derechos promueve la justicia y los derechos humanos para migrantes de Venezuela, colombianos retornados y población receptora en Colombia. Es un programa financiado por USAID e implementado por el consorcio integrado por Pact, ABA ROLI, Freedom House e Internews.

Puede encontrar más información en redes sociales en el #ConectandoCaminosporlosDerechos
y en el árbol de vínculos: https://linktr.ee/Conectando.Caminos

Esta Hoja Informativa fue posible gracias al apoyo generoso del pueblo de los Estados Unidos, a través de esta Hoja Informativa es responsabilidad de Pact y Anasziruma y no necesariamente refleja el punto de vista de USAID o del gobierno de los Estados Unidos.

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